Proyecto Sabana-Camagüey

El Archipiélago Sabana-Camagüey y la zona costera de la Isla de Cuba tienen una gran importancia en los procesos biogeográficos relacionados con la diversidad biológica en el Gran Caribe septentrional y, por lo tanto, en las acciones de conservación y uso sostenible de los recursos naturales regionales. Se comparten  con Estados Unidos y las Bahamas (y quizás Bermudas) especies migratorias marinas (tortugas, tiburones, peces de pico, túnidos)  y  numerosas metapoblaciones de especies de arrecifes y pastos marinos.   Por otra parte, es un área sometida y amenazada a un proceso de desarrollo que incluye la pesca, el turismo, aparte de otras actividades económicas en las cuencas hidrográficas asociadas.

Por estos motivos, el Estado Cubano viene prestando, desde hace más de tres lustros, una atención especial a la conservación de los valores de la biodiversidad del  ESC, y ha invertido cuantiosos recursos para ese fin, contando con el apoyo técnico y financiero del GEF, del PNUD (Capacidad 21) y otras agencias y organizaciones internacionales (Environment Canada, Canadian Department of Environment - Regina y La Salle -, Canadian Nature Federation/Ducks Unlimited/World Wildlife Fund (WWF) Canada, Parks Canada y Canadian Wildlife Service, entre otros), dedicadas a la protección de los recursos de la diversidad biológica a escala global, que se materializó en la firma en 1993 de un Proyecto en 3 etapas (corto, mediano y largo plazo, respectivamente), de las cuales ya fueron exitosamente ejecutadas la primera  y la segunda.

Ecosistema Sabana-Camagüey

El Ecosistema Sabana-Camagüey (ESC), en el contexto del Proyecto PNUD/GEF Sabana-Camagüey, está representado por el archipiélago del mismo nombre y su plataforma marina (8,311 km2), la Zona Económica Exclusiva (43,800 km2) del océano adyacente, y las cuencas hidrográficas asociadas (19,401 km²). Éste se extiende  a lo largo del aproximadamente 465 km en el área norte central de Cuba, entre Punta de Hicacos al oeste y la Bahía de Nuevitas al este, abarcando cinco provincias: Matanzas, Villa Clara, Sancti Spíritus, Ciego de Ávila, y Camagüey. El Archipiélago Sabana-Camagüey (ASC) constituye el mayor sistema de cayos del Gran Caribe y contiene el 60% de los cayos del país (2,515 cayos y 3,414 km²). Los manglares, de variados tipos, están profusamente distribuidos en prácticamente todos los cayos y a lo largo de la costa de la Isla de Cuba (1,627 km2). No menos importantes son los arrecifes coralinos, que se extienden a todo lo largo del borde externo de la plataforma marina (390 km2). Estos se manifiestan como crestas coralinas a manera de rompientes, y arrecifes frontales que se extienden hacia mayores profundidades con  transiciones de formaciones coralinas diversas que incluyen veriles sencillos y con contrafuertes, sistemas de camellones y canales, arrecifes de parche, “hoyos azules” (blue holes),  cañones, y  abruptos cantos profundos.

La plataforma marina posee grandes extensiones de pastos marinos (5,625  km2) con diferentes tipologías, así como una  variada flora y fauna.  Estos incluyen importantes zonas de cría y alimentación de especies de importancia comercial, como peces y langostas, y conservacionista como manatíes y tortugas marinas.

Los cayos que la bordean exhiben una bien conservada variedad de formaciones vegetales, y  muchos poseen en sus costas meridionales hermosas playas de arenas blancas y aguas transparentes de impresionantes tonalidades (182 km2). Estas formaciones vegetales,  de gran  importancia mundial (Dinerstein et al., 1995), incluyen además de los manglares, bosques semideciduos (177 km2) y bosques siempreverdes micrófilos (299.6 km2), y matorrales xeromorfos costeros (70 km2), así como complejos de vegetación de costa arenosa y costa rocosa, y comunidades halófitas, entre otros. El archipiélago alberga temporalmente o sirve de tránsito a gran cantidad y abundancia de aves migratorias entre norte y Sudamérica.

Este abigarrado mosaico de hábitats posee una gran  diversidad de flora y fauna marina y terrestre, y atesora un elevado nivel de endemismo terrestre, lo que privilegia a este ecosistema como uno de los más ricos en especies y hábitats en Cuba y el Gran Caribe.

Por sus valores naturales, arqueológicos y científicos, el ASC fue designado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) como un área de gran prioridad para la conservación de la biodiversidad. También, por sus valiosos recursos de biodiversidad y su vulnerabilidad a la contaminación desde buques, el archipiélago fue declarado por la Organización Marítima Internacional (OMI) como Área Marina Sensible Protegida (PSSA), la segunda aprobada por ésta después de la Gran Barrera Coralina Australiana.   El ASC, junto con la  zona costera de la Isla de Cuba, está  propuesto como una Región Especial de Desarrollo Sostenible, que incluye otras áreas protegidas de categorías  de manejo más estrictas, de las cuales varias ya están declaradas. Por otra parte, ya fue  designada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) la Reserva de Biosfera Buena Vista. Más recientemente se declararon cuatro sitios RAMSAR (Reserva de Biosfera Buena Vista, Humedal Norte de Ciego de Ávila, Humedal Norte de Camagüey y el Refugio de Fauna Río Máximo).